BLANCHING

La mejor alternativa para hacer desaparecer las arrugas superficiales

No todas las arrugas
son iguales

Hay unas estáticas, que marcan la piel de forma permanente y para las que el Botox no funciona. Además hay personas alérgicas o reacias a la toxina. El blanching puede ser su solución.

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¿En qué consiste?


La técnica Blanching, cuyo nombre viene de "blanqueo" porque produce un blanqueo momentáneo en la zona de la inyección, consiste en la infiltración superficial (entre 10 y 12 grados de inclinación en la piel) de la última generación de ácidos hialurónicos de reticulación dinámica (más cohesivos y elásticos) y logra borrar arrugas finas sin afectar la expresión y proporcionando además una hidratación visible en la piel. A diferencia del Botox®, se inyecta donde no hay músculo. Se trata de un “relleno dérmico”, especialmente indicado para borrar los surcos nasogenianos, las comisuras de los labios, las “patas de gallo”, las líneas finas de la frente y las arruguitas de la parte superior de los labios o “código de barras”.


¿Por qué?


Con el paso del tiempo nuestra piel comienza a sufrir los signos del envejecimiento: flacidez, sequedad, falta de elasticidad, aparición de arrugas y disminución de la capacidad regenerativa. Para ayudarnos a paliar algunas de estas consecuencias hace años se comenzó a utilizar en la medicina estética el ácido hialurónico. La principal virtud del ácido hialurónico es que tiene una gran capacidad para atraer y retener agua, lo que permite rehidratar la piel y hacer que luzca más tersa, aumentando su grosor y eliminando los surcos. Hasta ahora el ácido hialurónico se inyectaba en niveles medios y profundos de la piel pero sin poder tratar las conocidas como patas de gallo o arrugas superficiales que están en un plano más superficial.

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